- Louis Jacolliot (1837-1890). Visitó en Benarés a un santo hombre llamado Covindasamy que le obsequió con toda suerte de "milagros". Por último, cuando ya se iba, el fakir salió a la puerta de su casa "cruzó los brazos y se elevó del suelo como unos treinta centímetros. En el momento en que comenzó a elevarse miré el reloj. El tiempo total que estuvo sin tocar el suelo fueron ocho minutos".
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